
Cuando un equipo necesita fortalecer la confianza, conocerse mejor y mejorar su forma de colaborar, una experiencia compartida puede abrir espacios que el trabajo cotidiano rara vez permite.
Esta jornada combina actividades participativas, reflexión y situaciones reales del equipo para fortalecer el vínculo, la colaboración y acuerdos que puedan trasladarse al trabajo diario.